¿Por qué es importante la Psicoprofilaxis Quirúrgica en niños?

Lic. María Emilia Mirabete
Psicóloga infanto-juvenil
MAT 47447

La cirugía en niños no solo implica un desafío médico, sino también un fuerte impacto emocional. Frente a lo desconocido, los niños pueden experimentar miedo, ansiedad, llanto, insomnio o resistencia al entorno clínico / hospitalario. Estas reacciones son normales, pero si no se abordan adecuadamente, pueden intensificarse y afectar negativamente la recuperación.

La psicoprofilaxis quirúrgica pediátrica busca reducir ese impacto emocional preparando al niño antes, durante y después de la cirugía. Mediante el juego, el diálogo, la exploración simbólica y la presencia de figuras de apego, se acompaña al niño a comprender lo que va a vivir, se lo ayuda a expresar sus temores y se le brindan herramientas para afrontarlos. De esta manera, se disminuye la ansiedad, se refuerza su sensación de control y se transforma una situación potencialmente traumática en una experiencia de cuidado.

Pero este acompañamiento no se limita al paciente. La familia, especialmente los cuidadores principales, atraviesan también sus propios temores: a la anestesia, al dolor, a lo desconocido, a “no saber cómo ayudar”. Muchas veces, sus emociones se transmiten –aunque no se expresen verbalmente– al niño. Por eso, brindarles información clara, espacios para expresar sus dudas y estrategias para contener emocionalmente a su hijo, es tan importante como el procedimiento médico en sí.

El trabajo articulado entre psicología, medicina y familia permite construir un entorno quirúrgico más humano, empático y respetuoso de las necesidades emocionales del niño. En ese marco, la cirugía no solo cura el cuerpo: también cuida el mundo interno del paciente pediátrico y fortalece el vínculo de confianza con el sistema de salud.

Un niño contenido por su entorno y por un equipo sensible se siente más seguro, y esa seguridad es el primer paso hacia la recuperación.